La banca roba salud y amor además de dinero: si es su caso, prepárese a reclamar todos los daños

Los casi dos millones de inversores que sufren fraudes financieros podrían reclamar daños a su salud física y sentimental, incluso si recuperan su dinero. La evidencia científica de los graves perjuicios añadidos empieza a estar disponible en revistas de Elsevier para reclamaciones y pleitos adicionales, cuando las vías judiciales y extrajudiciales abiertas aún distan de que una parte mayoritaria de los defraudados hayan recuperado su dinero. El cambio en las estadísticas públicas les ayudaría.

La evidencia científica de que los fraudes financieros afectan a la salud además de al dinero ya empieza a estar disponible, y sus promotores realizan gestiones para que aumente gracias a una mayor sensibilidad hacia ello de los productores de estadisticas públicas y oficiales con las que probar tan inventes daños extra económicos, por lo que quizá en los próximos años veríamos un aluvión de investigaciones académicas sobre las pérdidas tanto económicas y sanitarias como afectivas y sentimentales como consecuencia de los escándalos financieros que en la última década han afectado a dos millones de españoles. El primer estudio académico demostrativo ya ha sido publicado por una revista con reconocimiento científico, Gaceta Sanitaria, del grupo Elsevier.

Esa evidencia se ha logrado por los esfuerzos de Asufin, Finsalud y Adabankia, entidades desde las que Roberto Serrano, presidente de Adabankia y patrono de Finsalud, se ha destacado en lograr tal objetivo junto a Patricia Suárez, presidenta de Asufin y patrona de Finsalud. Llega cuando unas or­ga­ni­za­ciones de con­su­mi­dores ase­guran que el sis­tema de mediación ex­tra­ju­di­cial pre­visto por el Gobierno ha fracasado porque es inútil, caso de ASGECO y de ADICAE. Otras, como Facua-Consumidores en Acción denuncian a 13 bancos por “irregularidades” relacionadas con el real decreto ley que regula el mecanismo extrajudicial sobre las cláusulas suelo de los préstamos hipotecarios aprobado el pasado enero, en casi todos los casos por “poner trabas” a los usuarios para recibir sus reclamaciones. Las entidades denunciadas son Bankia, CaixaBank, Abanca, Banca March, Banco Pastor, Banco Popular, Banco Sabadell, Laboral Kutxa, Credifimo, Banca Pueyo, Banco Mare Nostrum (BMN), Banco Caminos y España Duero.

FACUA señaló que los bancos “no solo han gozado de los hasta cuatro meses de tregua para la interposición de demandas judiciales que les ha regalado el real decreto ley pactado por PP, PSOE y Ciudadanos, sino que muchos de ellos están intentando ampliarlos rechazando la tramitación de reclamaciones enviadas directamente por los usuarios o a través de asociaciones de consumidores y despachos de abogados”.En casi todos los casos denunciados, indicó la organización, “los bancos se niegan a aceptar la tramitación de reclamaciones que no hayan sido redactadas a través de los formularios que ofrecen en sus oficinas”. En su denuncia, Facua advierte de que el real decreto “no limita los medios que puede utilizar el consumidor para presentar las reclamaciones”. Al hacerlo, agrega, los bancos están vulnerando el texto refundido de la ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, que establece que debe facilitarse la interposición de reclamaciones por escrito a través de dos procedimientos: el primero es una dirección postal y el segundo, a elegir por la entidad, un correo electrónico o un número de fax.

En un acto de Finsalud para presentar dicha evidencia habló también sobre los fraudes bancarios en los medios de comunicación Andreu Missé, director de Alternativas económicas, quien se mostro descontento de la labor de la prensa por considerarla incompleta, desigual, debido a la crisis de los medios, la gran mayoría ajenos a los fraudes bancarios y a que si bien se dejaron de emitir preferentes en 2010 aun sevendían en 2011 y 2012, y ya hay decenas de miles de sentencias condenatorias y se han multiplicado el tipo de malas prácticas.

El estudio publicado por la Fundación Finsalud concluye que los fraudes financieros deberían ser considerados un factor de riesgo para la salud. Los afectados por las participaciones preferentes de la banca o las hipotecas multidivisa tienen una peor salud física y mental, según sugiere un estudio llevado a cabo por investigadores de reconocido prestigio y publicado por la Fundación Finsalud, que concluye que los fraudes financieros deberían ser considerados un factor de riesgo para la salud. Ha sido publicado por Gaceta Sanitaria, financiado por la Fundación Finsalud y llevado a cabo por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Carlos III, Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Montreal.

Los resultados sugieren que las personas que han sufrido fraudes bancarios por compra de preferentes o contratación de hipotecas multidivisas tienen peor salud física y mental. Esto se traduce en “más trastornos de sueño y peor calidad de vida que la población española de edad comparable”. Así, el 63% de las personas que compraron preferentes y el 66% de los que tienen hipotecas multidivisas informan tener mala salud comparado con un 32% de la población española.

Finsalud

Diferencias similares se pueden ver en factores como el malestar psicológico, la falta de sueño –dormir menos de 7 horas- o incluso las enfermedades psiquiátricas diagnosticadas. Además, entre las personas que compraron preferentes, aquellos que han recibido compensación económica tienen mejor salud física y mental y mejor calidad de vida que los que todavía no han recibido esta compensación pero continúan con peor salud que la población española de la misma edad.

Los autores del estudio concluyen que los fraudes financieros deberían ser considerados un factor de riesgo para la salud de la población y sus efectos deberían investigarse en estudios longitudinales, así como que las personas afectadas por estos fraudes deberían recibir servicios médicos y psicológicos además de apoyo legal.
“Antes, durante y después de la crisis económica del 2008, el sector financiero ha abusado de la confianza de pequeños inversores mediante prácticas fraudulentas”, según denuncia la asociación de consumidores Asufin, que ha participado activamente en este proyecto junto a Adabankia.

En esa línea de trabajo de estas entidades, realizaron en el Comité Económico y Social Europeo (CESE) una jornada dedicada a la denuncia de fraudes financieros en España y Europa, tras recordar que las evidencias cientificas están avaladas por el  estudio piloto publicado  en la Gaceta Sanitaria, que fue presentado en Bruselas ante la Comunidad Europea.María Victoria Zunzunegui, investigadora que ha dirigido este estudio, que analizó el estado de salud de 188 personas en España afectadas por diversas estafas financieras, dijo: “La salud física es claramente peor, el diagnóstico psiquiátrico es mayor y los problemas de sueño son muy grandes”.

Según la presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN) y patrona de FINSALUD, Patricia Suárez, con esta visita, FINSALUD ha conseguido que el CESE valore la posibilidad de que la Comisión Europa estudie el gasto sanitario que ha supuesto la crisis financiera. Se trata pues, de un estudio necesario que puede demostrar que es posible medir el daño y hacer algo al respecto para mejorar la calidad de vida de los afectados, además de cambiar definitivamente la cultura bancaria.

Representantes de diversos países europeos se identificaron plenamente con la exposición y relataron sus propias experiencias como víctimas de fraudes financieros. Así las cosas, asociaciones de consumidores de países como Francia, Irlanda o Portugal fueron muy contundentes en su condena a estos productos pero sentenciaron la lentitud de la justicia. Es imprescindible, por tanto, que las autoridades en Salud Pública de la UE y Autoridades Financieras articulen medidas de atención directa médicas y psicológicas a los afectados y correctivas para evitar daños futuros para situaciones similares

Además, el CESE propondrá que se incluyan preguntas para estudiar el impacto en la salud de los afectados por fraudes financieros en la oficina estadística comunitaria, Eurostat. Las encuestas de salud europeas incluyen muestras de decenas de miles de personas en cada país participante de la Unión Europea, siendo estas muestras representativas de la población de cada país. Estas muestras poblacionales nos permitirían  estimar la prevalencia del fraude bancario (porcentaje de personas afectadas por fraudes bancarios) y sus factores asociados, tales como los indicadores de salud y la utilización de servicios de salud (visitas médicas, urgencias, hospitalizaciones, uso de medicamentos, etc).

Conferencias como la celebrada ayer en Bruselas propician según sus promotores que en un futuro podamos obtener datos del impacto del fraude en la salud de los europeos. El problema no es solo de España, sino del sistema financiero en su conjunto.

Patricia Suárez y Ma Victoria Zunzunegui anticiparon el estudio de FINSALUD en Europa