Jornada de “Acceso a la Vivienda Habitual: Préstamo o Arrendamiento”

Jornada de “Acceso a la Vivienda Habitual: Préstamo o Arrendamiento”

La Fundación Finsalud participó en la Jornada de “Acceso a la Vivienda Habitual: Préstamo o Arrendamiento”, organizado por la Consejería de Fomento, Infraestructura y Ordenación del Territorio Delegación Territorial en Córdoba de la Junta de Andalucía, que se llevó a cabo en Córdoba, del pasado 30 de septiembre al 2 de octubre 2019.

María Victoria Zunzunegui, presidenta del Comité Científico de Finsalud, presentó la ponencia: “La salud de las personas afectadas por hipotecas abusivas y otros fraudes financieros”, en la que destacó que “hay abundante evidencia de que las prácticas bancarias abusivas que han llevado a la pérdida de ahorros y al endeudamiento excesivo, están asociadas a problemas de salud física y mental en la población.

Los estudios apuntan a que ha habido una pérdida de salud, además de la pérdida económica. Además se observa un efecto de dosis respuesta: A mayor impacto económico del fraude, mayor daño en salud.

Finalmente, el tiempo que transcurre “desde que se inicia la amenaza de desahucio” o desde que “se conoce la pérdida de los ahorros y se intenta recuperar el dinero” está directamente relacionado con las pérdidas de salud.”

Los fraudes financieros y la salud

Los fraudes financieros y la salud

Conocemos bien los efectos económicos de la crisis, pero han sido mucho menos divulgadas las consecuencias directas para la vida de las personas

Conocemos por las autoridades los elevados costes económicos que ha supuesto la última debacle financiera. Periódicamente se publican las cifras, cada vez más elevadas, relativas a las decenas de miles millones de euros empleados en rescatar entidades que ya se dan por perdidos. También sabemos de las cuantiosas ayudas fiscales que han supuesto una notable caída de la recaudación. Igualmente comprobamos como el parón económico causado por la debacle financiera ha generado una montaña de deuda pública de difícil devolución.

En definitiva conocemos bien los efectos económicos de la crisis, pero han sido mucho menos divulgadas las consecuencias directas para la vida de las personas. Los fraudes financieros han tenido serias repercusiones para la salud de las personas afectadas. Existen estudios sobre los daños a la salud causados por los esquemas piramidales que acabaron con los ahorros de muchas personas en Oregón, (Estados Unidos); las depresiones sufridas por las víctimas del caso Madoff en Nueva York o los sufrimientos psicológicos de los empleados que perdieron las pensiones en el Grupo Maxwell en el Reino Unido.

En España se empiezan a estudiar estos asuntos. La revista científica International Journal of Enviromental Research and Public Health acaba de publicar el artículo, Fraude financiero, salud mental y calidad de vida: Un estudio sobre la población de la ciudad de Madrid, España, en que se abordan esta problemática. El análisis ha sido realizado por investigadores de la UNED y del Instituto de Salud Carlos III, a través del Instituto Mixto de Investigación–Escuela Nacional de Salud, (IMIENS).

La investigación, que tomó como base de la Encuesta de Salud de la Ciudad de Madrid en 2017, revela que un 10,8% de los entrevistados sufrieron fraudes financieros. La pérdida de los ahorros estaba relacionada con las participaciones preferentes en un 17%. Un 19 % de los que tenían hipotecas estaban afectados por cláusulas suelo y otro 16,4% por préstamos multidivisas. Un 3% habían sufrido desahucios. Las profesoras Encarnación Sarriá y Patricia Recio, que forman parte del equipo de investigación señalan que los ciudadanos que han sufrido una pérdida de ahorros o situación de endeudamiento por haber sido víctimas de un fraude financiero, más allá de la pérdida económica, pueden sufrir problemas de salud mental y ver disminuida su calidad de vida.

El documento cita otro trabajo que señala que “la gente que perdió sus ahorros en participaciones preferentes o había firmado hipotecas multidivisas tenía peor salud física y mental y peor calidad de vida que la población general de las mismas características”. Ambas investigaciones han sido impulsadas por la Fundación Finsalud.

Los daños causados por las malas prácticas a tantas personas están en la raíz de la pérdida de reputación de la banca, lo que constituye uno de sus principales desafíos, según el gobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos. Algunas entidades empiezan a tomar conciencia de que tienen que desterrar los malos hábitos y establecer verdaderas relaciones de confianza de sus clientes. Lo exige la UE.

 

Publicado en EL PAÍS

Fraudes financieros, un posible factor de riesgo para la salud mental y la calidad de vida

Fraudes financieros, un posible factor de riesgo para la salud mental y la calidad de vida

 

Los resultados del artículo “Financial Fraud, Mental Health, and Quality of Life: A Study on the Population of the City of Madrid, Spain, recientemente publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health, informan de que las personas que han sido víctimas de fraudes financieros tienen mayor probabilidad de estar afectadas por problemas de salud mental que requieren asistencia profesional, presentando además indicadores de peor calidad de vida que la población general. Los resultados de este estudio publicado se basan en los datos de la Encuesta de Salud de la ciudad de Madrid realizada en 2017, con una muestra de 4425 personas representativas de la población adulta madrileña.

Los resultados indican que los fraudes aumentan en un 62% la probabilidad de padecer problemas de salud mental que requieren asistencia profesional.  El impacto negativo en la salud mental y la calidad de vida de las personas afectadas es mayor a medida que aumenta el impacto del fraude en la economía familiar. Se han encontrado diferencias de género, ya que en los hombres se manifiesta una disminución significativa de calidad de vida cuando el impacto económico es severo, mientras que en las mujeres ya se observa esa disminución de calidad de vida con fraudes de impacto económico moderado.

El estudio ha sido fruto del trabajo conjunto de dos grupos de investigación de la UNED y del Instituto de Salud Carlos III, a través del instituto mixto de Investigación IMIENS, con la colaboración de Madrid Salud (Ayuntamiento de Madrid) y el apoyo de la Fundación FINSALUD. El estudio incluye los fraudes más frecuentes a los que cualquier persona puede estar expuesta: fraudes en productos de crédito (hipotecas abusivas, préstamos de vivienda en divisas, clausulas suelo y prestamos usurarios) o de ahorros (preferentes, acciones bancarias, y fondos de inversión), y otros menores, como los relacionados con comisiones indebidas o seguros excesivos.

Las Dras. Encarnación Sarriá y Patricia Recio, profesoras de la Facultad de Psicología de la UNED y miembros del equipo de investigación que ha desarrollado el estudio, afirman que “los ciudadanos que han sufrido una pérdida de ahorros o situación de endeudamiento por haber sido víctima de un fraude financiero, más allá de la pérdida económica, pueden sufrir problemas de salud mental y ver disminuida su calidad de vida.” Estos resultados son consistentes con investigaciones anteriores sobre los efectos en la salud de personas afectadas por fraudes financieros.

A pesar de su posible impacto negativo, los efectos de los fraudes financieros en la salud de las personas afectadas no han sido suficientemente documentados. Si los resultados de este estudio son replicados por estudios similares en el entorno europeo, el fraude financiero podría considerarse un nuevo factor relevante en la salud de la población.  Esto debería llevar a valorar las posibles responsabilidades de las entidades financieras por prácticas abusivas, así como los posibles derechos de compensación de las víctimas, teniendo en cuenta no solo la pérdida económica sino también el impacto en su salud mental y calidad de vida, que debe recibir la adecuada atención profesional.

Actualmente hay poca información, pero existen organismos como la Fundación FINSALUD que cuyo interés es mantener y mejorar la salud física y mental de las personas que se encuentran en riesgo de exclusión social por haber sufrido pérdidas financieras súbitas.

Descarga el artículo publicado aquí.

 

La Fundación Finsalud convoca el I Premio: “Finsalud: Prácticas financieras abusivas y Salud”

La Fundación Finsalud convoca el I Premio: “Finsalud: Prácticas financieras abusivas y Salud”

La Fundación Finsalud, dedicada al estudio de los efectos en la salud del fraude bancario, ha convocado el I Premio Finsalud, dirigido a reconocer la labor de los investigadores que hayan realizado estudios relacionados con la salud y fraude bancario.

El premio, que lleva el título de “Finsalud: Prácticas Financieras Abusivas y Salud”, nace como una iniciativa para fomentar y transmitir el conocimiento de los efectos de los fraudes financieros en la salud de las personas. La Fundación premiará el artículo de investigación que mejor refleje los fines de Finsalud y que haya sido publicado en una revista científica.

Los investigadores que deseen optar al premio deberán presentar un artículo de investigación sobre materias relacionadas con los efectos del fraude financiero en la salud de las personas, que deberá haberse publicado en una revista científica entre el 1 de enero de 2017 y el 30 de septiembre de 2019. Igualmente, podrán concurrir al premio aquellos trabajos que, aunque todavía no hayan sido publicados, hayan sido aceptados para su publicación o que se encuentren en proceso de publicación.

El premio está dotado con 3.000 euros y el plazo para la presentación de los trabajos es el comprendido entre los días 1 de junio a 31 de diciembre de 2019. Éstos se podrán presentar telemáticamente en la siguiente dirección de correo electrónico: secretaria@finsalud.com, correspondiente a la secretaría de la Fundación.

Con esta convocatoria, la Fundación impulsa una vez más la investigación en un campo de estudio que era prácticamente invisible. De esta forma, pretende dar visibilidad a aquellos investigadores que hayan dedicado su tiempo a estudiar cuestiones relacionadas con la salud y el fraude financiero.

El jurado del I Premio Finsalud lo conformará un número impar de miembros del patronato de la Fundación.

 

El Instituto Mixto de Investigación ENS – UNED estudia el fraude financiero en la salud de la población de Madrid

El Instituto Mixto de Investigación ENS – UNED estudia el fraude financiero en la salud de la población de Madrid

El fraude bancario grave afecta negativamente la salud de la población, tanto física como mental. Así lo sugiere el Proyecto de investigación: ‘Fraudes financieros, salud mental y utilización de servicios de salud’ presentado en la I Jornada de seguimiento de proyectos IMIENS por Belén Sanz, Doctora en Farmacia e investigadora de la Escuela Nacional de Sanidad (ENS) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y Encarnación Sarriá, Doctora en Psicología y Catedrática en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ambas investigadoras de Finsalud. [En la fotografía de portada, de izquierda a derecha: Antonio Sarría, director del IMIENS, Encarnación Sarriá y Belén Sanz].

La Jornada, celebrada el 11 de junio de 2019 en el Salón de Actos de la Facultad de Psicología de la UNED -organizada por el Instituto Mixto de Investigación IMIENS ENS – UNED en colaboración con el ISCIII y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades – incluyó la presentación de todos los proyectos que han recibido ayudas IMIENS hasta la actualidad. De esta forma, se han presentado numerosos Proyectos Conjuntos de distintas áreas de investigación: desde la publicidad alimentaria dirigida a niños por televisión o la prevención de la depresión postparto, hasta el fraude bancario y la salud.

Rosa María Martín, Vicerrectora de Investigación de la UNED; Emilia Sánchez, Subdirectora General de la ENS; Ana María Pérez, Decana de la Facultad de Psicología de la UNED; y Antonio Sarría, Director del IMIENS; inauguraron la Jornada y dieron la bienvenida a todos los asistentes. Como han destacado, la I Jornada de seguimiento de proyectos IMIENS supone un gran paso a favor de la transparencia.

Así, el Proyecto dirigido por Belén Sanz y Encarnación Sarriá ha puesto el foco en los efectos del fraude bancario en la salud de la población de la ciudad de Madrid. El equipo investigador de este Proyecto también está formado por Patria Recio, Profesora de Psicología de la UNED; Ana Rico, Científica Titular de ISCIII; y María Victoria Zunzunegui, Profesora honoraria de la Escuela Nacional de Sanidad.

Sanz y Sarriá han puesto en evidencia la necesidad de proporcionar a las víctimas de fraude bancario los cuidados necesarios para restaurar su salud física y mental. Durante el inicio de su intervención, Belén Sanz ha recordado la escasez de estudios específicos sobre el impacto de fraudes bancarios. Asimismo, hace referencia al estudio preliminar que presentó la Fundación Finsalud en 2017 que “informa de mayor prevalencia de problemas de salud en afectados de fraude bancario comparada con datos de la población general”.

Siguiendo a Sanz, el objetivo principal del Proyecto que han presentado en la Jornada de IMIENS es el de analizar si existe una asociación entre la exposición al fraude bancario y la salud en personas mayores de 15 años residentes en el municipio de Madrid. De esta forma, han tenido en cuenta varios indicadores de salud, como la percepción del estado de salud, la presencia de síntomas que producen dolor o la salud mental.

 

‘Fraudes financieros, salud mental y utilización de servicios de salud’: principales resultados

De izquierda a derecha: Encarnación Sarriá y Belén Sanz

Los resultados del estudio indican que la “prevalencia de mala salud percibida” es mayor en las personas que han sufrido un fraude bancario moderado o grave/muy grave. Como explica Belén Sanz, “según incrementa la intensidad del fraude bancario, incrementa la probabilidad de percibir mala salud”. En el caso de los hombres que han sufrido fraude bancario grave/muy grave en la economía familiar, la probabilidad de percibir mala salud incrementa según aumenta la duración de exposición al fraude.

Por otro lado, la prevalencia de comorbilidad -presencia de dos o más trastornos o enfermedades- “es mayor entre las mujeres para las que el fraude tuvo un impacto grave/muy grave”. También destaca que la prevalencia de dolor en hombres y mujeres varía según la intensidad del fraude, siendo el dolor mayor en las personas que han sufrido un fraude con un mayor impacto en su economía familiar.

Siguiendo la exposición, también han entrado en análisis los indicadores de salud mental y calidad de vida, puntos que Encarnación Sarriá ha explicado durante su intervención. Así, la relación de trastornos mentales y fraude bancario es muy similar a las descritas anteriormente, ya que también aumenta su prevalencia “según incrementa el impacto económico del fraude bancario”.

“Este trabajo sugiere que el fraude bancario grave afecta negativamente la salud de la población, tanto física como mental” – Encarnación Sarriá

Como esta experta ha señalado: “los problemas de salud mental son un 62% más probables en las personas que han sufrido un fraude con impacto económico grave/muy grave”. Asimismo, la calidad de vida también es menor en las víctimas de este grado de fraude y, en el caso de las mujeres, este efecto ya se manifiesta en fraudes de intensidad moderada.

“Este trabajo sugiere que el fraude bancario grave afecta negativamente la salud de la población, tanto física como mental”, ha concluido Encarnación Sarriá. Añade que “la afectación negativa de la salud se asocia con la intensidad del fraude”. De esta forma, los resultados del estudio ponen de manifiesto la magnitud de este problema de salud pública.  Como concluyen los investigadores de este proyecto, “las víctimas deberían ser compensadas, no sólo por sus pérdidas económicas, sino también por el daño en salud física y mental”.

M. Victoria Zunzunegui: “Hay una cronicidad de los problemas asociados al fraude bancario tanto en la salud física como en la mental”

M. Victoria Zunzunegui: “Hay una cronicidad de los problemas asociados al fraude bancario tanto en la salud física como en la mental”

María Victoria Zunzunegui (1951, Bogotá, Colombia) es doctora en medicina aunque no posee una licenciatura en este campo. Una de las pocas personas en España, asegura, en esta situación. Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, master en Bioestadística y doctora en Epidemiología por la Universidad de Berkeley (California), consiguió convalidar su doctorado gracias a la labor que desarrolló durante años en escuelas de salud pública investigando los factores sociales que afectan a las enfermedades.

De reciente retiro, profesora honoraria de la Escuela de Salud Pública de Montreal –donde dio clase desde 1999– y de la Escuela Nacional de Sanidad, en 2014 puso en marcha junto a varios profesionales de distintos campos la fundación Finsalud, una organización centrada en estudiar los efectos del fraude bancario sobre la salud. Entre los promotores de la plataforma también está su hermano, Fernando Zunzunegui, abogado especializado en regulación financiera y fundador de un despacho centrado en este tipo de casos.

María Victoria Zunzunegui, Presidenta del Comité Científico de Finsalud / J.L.M.

Tras la publicación de un primer estudio piloto en marzo de 2017, la fundación presentó a mediados de septiembre dos nuevos estudios en el Congreso Anual de la Sociedad Española de Epidemiología celebrado en Lisboa. Uno, con datos de la encuesta de Salud de Madrid de 2017, donde pudieron incluir preguntas sobre la prevalencia del fraude. La segunda, con una serie de entrevistas cualitativas en convenio con PAH-Madrid centradas en los efectos de estas estafas en la calidad de vida de los afectados.

Zunzunegui, de pelo rizado castaño y carácter afable, explica en la librería La lumbre de Madrid los aspectos que han llevado a la fundación a considerar que el fraude bancario es un problema de salud pública. Insiste constantemente con tres aspectos: es un problema muy frecuente, tiene impacto en la salud física y mental y su efectos sobre el bienestar son proporcionales al impacto económico.

Habéis estudiado y concluido que los fraudes bancarios son un problema de salud pública. 

Sí, es algo que nosotros planteamos a la hora de iniciar las investigaciones y ahora podemos confirmar y decir que los son. En primer lugar, porque es algo muy frecuente, ya que por ejemplo afecta al 11% de la población adulta madrileña. Es decir, uno de cada diez adultos de la capital ha informado haber sufrido fraudes bancarios desde el año 2006. También porque las personas que han sufrido fraude tienen peor salud física, peor salud mental y peor calidad de vida que las que no lo han sufrido. En tercer lugar, porque existe un efecto de respuesta: cuanto mayor es el impacto económico, mayor es el daño en salud de las personas que contrataron estos productos.  

El Banco de España, que por cierto se ha caracterizado por una permisividad y por una falta de supervisión sobre el fraude durante todos estos años, hizo una encuesta hace unos meses sobre educación financiera a partir de trabajos de la OCDE. Este año, en junio, presentó los resultados y señalaba que el 19% de los españoles entrevistados había reconocido una desavenencia grave con su banco en el último año. Esto no es directamente equivalente a fraude, pero confirma que hay un problema que afecta a una proporción muy importante de la población.

Si se trata de un problema de salud pública, hay implicaciones que van más allá de la propia medicina o la investigación. Desde la gestión del Sistema Nacional de Salud a las propias decisiones políticas. ¿Cómo se debe afrontar?

La primera prioridad pasa por atender a las personas que han sufrido fraude y que tienen problemas de salud mental. El Sistema Nacional de Salud cubre la psiquiatría, pero está muy limitado en apoyo psicológico. En Finsalud, por ejemplo, hemos firmado un convenio con la facultad de psicología de la UNED para que las personas que nos preguntan o piden ayudan tengan una referencia. También estamos haciendo esfuerzos por publicar nuestros resultados en la prensas científica. Es necesario que se hagan mayores y mejores estudios longitudinales, que se incluya la vigilancia de los fraudes bancarios en los programas epidemiológicos y que se haga un seguimiento como el que se puede hacer con el tabaquismo. ¿Por qué? Pues porque los fraudes bancarios no han terminado.  Empezaron a producirse antes de la crisis y han terminad por afectar a millones de españoles. Es importante esta cuestión: hay que decir millones. Las preferentes las compraron cerca de tres millones de personas. No todas sufrieron fraude, pero una proporción indeterminada sí. Solo lo del Banco Popular el año pasado hizo que 200.000 personas perdieran sus ahorros. Suma a esto las hipotecas abusivas, que han terminado muchas de ellas en ejecuciones con desahucio, y también las cláusulas suelo. Además de todo lo que está saliendo a través de la Comunidad Europea, que ha advertido que siguen ocurriendo fraudes bancarios en las firmas de hipotecas.

Y, ¿por qué usamos la palabra fraude? Si buscas la palabra en la RAE pone que es una conducta contraria a la verdad que perjudica a la persona contra la que se comente. Esto es lo que ha sido: una conducta dirigida a engañar sabiendo que podía causar daños.  

¿Es un problema que también trasciende hacía factores socioeconómicos y del Estado de bienestar? 

Cuando hablamos de bienestar nos referimos al bienestar económico y social de la persona y su familia. Hay jóvenes que, por ejemplo, se han visto atrapados en una hipoteca multidivisa y su vida ha cambiado drásticamente. Después de una década, esta gente debe más dinero que cuando contrató la hipoteca. Firmas en 2008 un crédito de 200.000 euros y en 2017 debes 240.000 euros. Esto son proyectos vitales atrapados. Por otro lado, la gente mayor que compró preferentes se dejó los ahorros de toda la vida. Pensaron que iban a tener una vejez cómoda y ahora se encuentran con la pensión de 700 euros. Para ellos se acabaron sus proyectos también. Todas estas personas han sido afectadas desde el punto de vista social y económico. ¿Cómo influye esto en su salud y en su bienestar? Pues de una forma drástica, principalmente por un concepto que se llama anomía, que básicamente consiste en la perdida de vínculos con la sociedad. Estas personas pierden la confianza en las instituciones, como el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores: la confianza en su banco, en la sucursal donde han ido toda la vida; la confianza en la sociedad, en los medios de comunicación… Y muchas veces, hasta en su propia familia. Porque estos problemas han llevado a un conflicto familiar importante.

De hecho, en las entrevistas cualitativas que realizamos para los estudios muchas personas no quisieron participar porque nos dijeron que no se fiaban de nosotros. Igual que nos dicen que no confían en instituciones tampoco confían en los investigadores. Nos han llegado a comentar que no participaban porque creían que esto no servía para nada. Lo que en realidad puede ser un signo más de anomía. Esto es algo grave en una sociedad y que puede entender todo el mundo. Incluso los bancos se dan cuenta de que tienen que lavar la cara, porque si no se vienen abajo. Pero están todavía con las mismas conductas deshonestas.

¿Es exclusión social? 

Bueno, yo lo diferenciaría. Es verdad que algunos de los afectados, debido al fraude, han quedado excluidos porque solo viven para tapar las consecuencias de la estafa. Muchas veces no pierden el trabajo, pero trabajan solo para pagarla. ¿Exclusión hasta que punto? No es gente que se caracteriza por vivir al margen de la sociedad, sino por haber perdido la confianza en todas las instituciones sociales. Por eso ha habido tantos suicidios, porque la anomía es el paso previo a situaciones como esa. En nuestras entrevistas para el estudio hay un comentario que está presente en muchas ocasiones: “Ustedes me están entrevistando a mí, pero no van a poder entrevistas a los que han muerto”. ¿Quiénes? Pues los que se han suicidado o los que estaban enfermos y esto les ha dado el golpe final. Es muy grave.

¿Cómo afecta este fenómeno a la desigualdad?

Es complicado, porque si bien globalmente no hemos apreciado desigualdades latentes, en subgrupos si se pueden ver distintas tendencias por tipo de producto. Los fraudes que se dirigen a la inversión y el ahorro han afectado a la gente mayor, un grupo vulnerable a este tipo de situaciones. Por el otro lado están los jóvenes, a los que se hizo mucho daño a través de las hipotecas. En cuanto a género no hemos visto grandes diferencias, y por nivel de estudios hay un efecto inverso: la gente que no tiene la primaria suele tener menos riesgo, pero básicamente porque tiene menos dinero. Quien sí tiene mayor riesgo de fraude bancario son los inmigrantes, algo que hemos observado en la encuesta de salud de Madrid.

Esto es desigualdad de partida o acceso. Pero, ¿y la que puede provocar?

Hay un pequeño grupo, la gente con mayores recursos, que nos ha dicho en la encuesta: “Sí, perdí los ahorros, pero es algo que no ha tenido un impacto fuerte en mi economía familiar”. Es decir, el fraude no les ha llegado a afectar económicamente bien porque tenían varias inversiones, bien porque tenían otros recursos. Esas personas tienen incluso mejor salud física y mental que los que no tuvieron fraude. Es una cosa llamativa. No hemos podido saber exactamente porqué. Son detalles que lo que llevan a pensar que existe un efecto inverso, por lo que hay que seguir estudiando a estas personas.

¿Realmente se ha tomado alguna decisión política de calado en este sentido?

No, realmente no. Con este problema, lo primero es conocer, como hemos hecho nosotros, que los fraudes bancarios tienen un impacto en la salud de la población. Después, los trabajadores de la salud deben investigar por qué es así. Pero políticamente hay que prevenir los fraudes bancarios. Esto pasa por exigir que instituciones como el Banco de España o la CNMV persigan estos comportamientos. Y no lo han hecho. Ellos tienen la lista de todas las transacciones financieras, y pueden acceder a la lista de afectados. Podrían intentar saber cómo están ahora, cuál es su estado y ayudarles a establecer reclamaciones, a conseguir compensaciones y a revisar su estado de salud. Pero no han hecho nada. Es un pecado por omisión. No han cumplido su misión, que es la supervisión.

De verdad, no es tan difícil. Pero solo se han puesto trabas. Y cuando se ha hecho algo ha sido porque la UE lo ha exigido. Yo esto lo comento como ciudadana, no sé de cuestiones legales. Pero no puede ser que tengamos un Banco de España que ante esta catástrofe no haya hecho nada. Aquí hubo fraude antes de la crisis con la venta de productos tóxicos, durante la crisis con la movilización del ahorro a través de la venta de preferentes y otros productos, y después de la crisis cuando han mantenido leyes injustas, como la Ley Hipotecaria y la omisión de cuestiones como la dación en pago. Perder la casa y quedarse con la deuda es un escándalo de un tamaño tan grande… Yo como ciudadana pienso: ¿qué es lo que pasa? Nos están tomando el pelo, todo el tiempo. Y eso no se ha acabado. 

¿Qué hay de la estratificación del problema y de los efectos en el largo plazo? ¿Puede llegara a ser irreversible?

Los efectos en el largo plazo no los conocemos. Hasta ahora, hemos hecho una fotografía sobre la situación actual. Sabemos que estas personas están mal, pero no si dentro de cinco años estarán peor o si hace cinco años estaban en malas condiciones. Lo que sabemos es que, como media, hace un lustro que sufrieron el fraude y ahora están en una mala situación. Si pensamos en cómo evolucionará… Bueno, si hacemos un paralelismo con otros tipos de estrés crónico, es posible que sea cada vez peor. Sabemos, por ejemplo, que la pobreza, el desempleo o la violencia provocan estrés crónico, además de ser una limitación de recursos materiales. Todo esto está demostrado que produce efectos biológicos y que lleva a trastornos graves que se manifiestan como enfermedades. Esa sería la analogía por la que podemos pensar que los fraudes actúan igual. 

¿Cómo ha sido el recibimiento de vuestra investigación y propuestas por los partidos políticos? 

No quiero ser negativa… En la fundación somos pocos y tenemos recursos limitados. Pero en la primavera de 2017 hicimos una rueda de prensa en el Circulo de Bellas Artes de Madrid que fue masiva y a la que acudieron muchos afectados. Sin embargo, invitamos a todos los partidos políticos, enviamos correos a los representantes del Congreso… Y no vino absolutamente nadie, de ningún partido. Hemos salido de vez en cuando en prensa, y solo nos llamaron preguntando qué estábamos haciendo Josep Maria Vendrell y Marta Sibina, diputados de Podemos que me invitaron a una entrevista que tuvo lugar en el Congreso. No te puedo decir otra cosa. Realmente, cuando salió Bankia a la bolsa y se empezaron a descubrir fraudes en 2013, hubo mucha cobertura sobre temas como las preferentes, pero ahora parece un tema amortizado. Hemos hecho público el problema, lo hemos llevado a distintos foros… Pero la contestación es muy pequeña y no tenemos contacto con ningún grupo político. 

¿Y con las entidades bancarias y financieras?

Bueno, hemos presentado algún proyecto de investigación a fundaciones, como la de Bankia… Y tampoco. De hecho, presentamos la iniciativa de Finsalud a los Premios de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), ya que creíamos que cumplíamos todas las características y poseía una función pública. Finalmente, el de nuestra categoría lo ganó Amancio Ortega… En cualquier caso, es posible que podríamos haber hecho más cosas y enfocarnos más hacía fuera. Pero nuestro objetivo hasta ahora ha sido producir investigación científica sólida, un cuerpo de bibliografía para que otros puedan seguir.

Hay temas que trascurren paralelamente al del fraude. Algunos no llegan a esta categoría, pero pertenecen a la esfera de un sistema bancario abusivo, como los desahucios… 

En la mesa que presentamos en Lisboa había cinco comunicaciones nuestras y una sexta, presentada por Hugo Vázquez, que venía desde Barcelona, que estaba centrada en la desigualdad residencial y su efecto en la salud. Muchas personas también han sufrido por alquileres abusivos, por hipotecas que no han podido pagar y que el banco no ha querido resolver. Es absurdo pensar que la gente no quiere pagar las hipotecas. Ellos quieren conservar su vivienda, que es lo más importante. Pero en la mayoría de las ocasiones los bancos no han querido dar las condiciones para que eso ocurra, generando una inseguridad terrible.

¿Qué ha ocurrido en otras partes de Europa o del mundo con este tema? ¿Habéis podido hacer un estudio comparado? 

Solo hemos encontrado un estudio previo sobre los efectos del fraude bancario en la salud, que se hizo en Estados Unidos en 1990. Fue un fraude piramidal, parecido al de las preferentes. Son los resultados de una investigación que encargó Oregón a la Universidad del Estado. Ese artículo demuestra las mismas cosas que nosotros encontramos en nuestro primer estudio. Se hizo también sobre voluntarios que habían sufrido el fraude y que terminaron mostrando peor salud física y mental.

En el caso de Europa, el problema es que no hay ni el más mínimo punto de comparación. De hecho, intentamos hacer un estudio europeo. Incluso hicimos una propuesta de investigación para que se financiara desde Canadá, conseguimos colaboradores europeos… Pero al final no pudimos llevarlo a cabo porque las condiciones de los otros países no eran como las nuestras. En todos los países –Portugal, Bélgica, Inglaterra o Italia– los gobiernos, en mayor o menor medida, han recompensado a las personas que perdieron los ahorros y han sancionado a los bancos. El último caso fue Portugal. Tenían un litigio con una suerte de fraude parecido a las preferentes, y el actual Gobierno compensó a 30.000 víctimas. Atención a la cifra: los números están muy lejos de parecerse a los de aquí. Es decir, los gobiernos europeos actuaron y admitieron su responsabilidad, su fallo de supervisión. Aquí eso no ha ocurrido. Por esto no pudimos encontrar socios para hacer el estudio. Cada vez que hablamos con una persona interesada, finalmente nos dijo: “Eso a nosotros no nos pasa”. La experiencia de España es única, un fraude masivo que han cometido los bancos contra la población por inacción de las instituciones y con una falta de imputabilidad total. Aquí nadie ha perdido perdón. Yo digo que ha habido cero rendición de cuentas. Quizá exagero.

Entrevista publicada en la Revista Contexto