Los fraudes financieros y la salud

Los fraudes financieros y la salud

Conocemos bien los efectos económicos de la crisis, pero han sido mucho menos divulgadas las consecuencias directas para la vida de las personas

Conocemos por las autoridades los elevados costes económicos que ha supuesto la última debacle financiera. Periódicamente se publican las cifras, cada vez más elevadas, relativas a las decenas de miles millones de euros empleados en rescatar entidades que ya se dan por perdidos. También sabemos de las cuantiosas ayudas fiscales que han supuesto una notable caída de la recaudación. Igualmente comprobamos como el parón económico causado por la debacle financiera ha generado una montaña de deuda pública de difícil devolución.

En definitiva conocemos bien los efectos económicos de la crisis, pero han sido mucho menos divulgadas las consecuencias directas para la vida de las personas. Los fraudes financieros han tenido serias repercusiones para la salud de las personas afectadas. Existen estudios sobre los daños a la salud causados por los esquemas piramidales que acabaron con los ahorros de muchas personas en Oregón, (Estados Unidos); las depresiones sufridas por las víctimas del caso Madoff en Nueva York o los sufrimientos psicológicos de los empleados que perdieron las pensiones en el Grupo Maxwell en el Reino Unido.

En España se empiezan a estudiar estos asuntos. La revista científica International Journal of Enviromental Research and Public Health acaba de publicar el artículo, Fraude financiero, salud mental y calidad de vida: Un estudio sobre la población de la ciudad de Madrid, España, en que se abordan esta problemática. El análisis ha sido realizado por investigadores de la UNED y del Instituto de Salud Carlos III, a través del Instituto Mixto de Investigación–Escuela Nacional de Salud, (IMIENS).

La investigación, que tomó como base de la Encuesta de Salud de la Ciudad de Madrid en 2017, revela que un 10,8% de los entrevistados sufrieron fraudes financieros. La pérdida de los ahorros estaba relacionada con las participaciones preferentes en un 17%. Un 19 % de los que tenían hipotecas estaban afectados por cláusulas suelo y otro 16,4% por préstamos multidivisas. Un 3% habían sufrido desahucios. Las profesoras Encarnación Sarriá y Patricia Recio, que forman parte del equipo de investigación señalan que los ciudadanos que han sufrido una pérdida de ahorros o situación de endeudamiento por haber sido víctimas de un fraude financiero, más allá de la pérdida económica, pueden sufrir problemas de salud mental y ver disminuida su calidad de vida.

El documento cita otro trabajo que señala que “la gente que perdió sus ahorros en participaciones preferentes o había firmado hipotecas multidivisas tenía peor salud física y mental y peor calidad de vida que la población general de las mismas características”. Ambas investigaciones han sido impulsadas por la Fundación Finsalud.

Los daños causados por las malas prácticas a tantas personas están en la raíz de la pérdida de reputación de la banca, lo que constituye uno de sus principales desafíos, según el gobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos. Algunas entidades empiezan a tomar conciencia de que tienen que desterrar los malos hábitos y establecer verdaderas relaciones de confianza de sus clientes. Lo exige la UE.

 

Publicado en EL PAÍS

M. Victoria Zunzunegui: “Hay una cronicidad de los problemas asociados al fraude bancario tanto en la salud física como en la mental”

M. Victoria Zunzunegui: “Hay una cronicidad de los problemas asociados al fraude bancario tanto en la salud física como en la mental”

María Victoria Zunzunegui (1951, Bogotá, Colombia) es doctora en medicina aunque no posee una licenciatura en este campo. Una de las pocas personas en España, asegura, en esta situación. Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, master en Bioestadística y doctora en Epidemiología por la Universidad de Berkeley (California), consiguió convalidar su doctorado gracias a la labor que desarrolló durante años en escuelas de salud pública investigando los factores sociales que afectan a las enfermedades.

De reciente retiro, profesora honoraria de la Escuela de Salud Pública de Montreal –donde dio clase desde 1999– y de la Escuela Nacional de Sanidad, en 2014 puso en marcha junto a varios profesionales de distintos campos la fundación Finsalud, una organización centrada en estudiar los efectos del fraude bancario sobre la salud. Entre los promotores de la plataforma también está su hermano, Fernando Zunzunegui, abogado especializado en regulación financiera y fundador de un despacho centrado en este tipo de casos.

María Victoria Zunzunegui, Presidenta del Comité Científico de Finsalud / J.L.M.

Tras la publicación de un primer estudio piloto en marzo de 2017, la fundación presentó a mediados de septiembre dos nuevos estudios en el Congreso Anual de la Sociedad Española de Epidemiología celebrado en Lisboa. Uno, con datos de la encuesta de Salud de Madrid de 2017, donde pudieron incluir preguntas sobre la prevalencia del fraude. La segunda, con una serie de entrevistas cualitativas en convenio con PAH-Madrid centradas en los efectos de estas estafas en la calidad de vida de los afectados.

Zunzunegui, de pelo rizado castaño y carácter afable, explica en la librería La lumbre de Madrid los aspectos que han llevado a la fundación a considerar que el fraude bancario es un problema de salud pública. Insiste constantemente con tres aspectos: es un problema muy frecuente, tiene impacto en la salud física y mental y su efectos sobre el bienestar son proporcionales al impacto económico.

Habéis estudiado y concluido que los fraudes bancarios son un problema de salud pública. 

Sí, es algo que nosotros planteamos a la hora de iniciar las investigaciones y ahora podemos confirmar y decir que los son. En primer lugar, porque es algo muy frecuente, ya que por ejemplo afecta al 11% de la población adulta madrileña. Es decir, uno de cada diez adultos de la capital ha informado haber sufrido fraudes bancarios desde el año 2006. También porque las personas que han sufrido fraude tienen peor salud física, peor salud mental y peor calidad de vida que las que no lo han sufrido. En tercer lugar, porque existe un efecto de respuesta: cuanto mayor es el impacto económico, mayor es el daño en salud de las personas que contrataron estos productos.  

El Banco de España, que por cierto se ha caracterizado por una permisividad y por una falta de supervisión sobre el fraude durante todos estos años, hizo una encuesta hace unos meses sobre educación financiera a partir de trabajos de la OCDE. Este año, en junio, presentó los resultados y señalaba que el 19% de los españoles entrevistados había reconocido una desavenencia grave con su banco en el último año. Esto no es directamente equivalente a fraude, pero confirma que hay un problema que afecta a una proporción muy importante de la población.

Si se trata de un problema de salud pública, hay implicaciones que van más allá de la propia medicina o la investigación. Desde la gestión del Sistema Nacional de Salud a las propias decisiones políticas. ¿Cómo se debe afrontar?

La primera prioridad pasa por atender a las personas que han sufrido fraude y que tienen problemas de salud mental. El Sistema Nacional de Salud cubre la psiquiatría, pero está muy limitado en apoyo psicológico. En Finsalud, por ejemplo, hemos firmado un convenio con la facultad de psicología de la UNED para que las personas que nos preguntan o piden ayudan tengan una referencia. También estamos haciendo esfuerzos por publicar nuestros resultados en la prensas científica. Es necesario que se hagan mayores y mejores estudios longitudinales, que se incluya la vigilancia de los fraudes bancarios en los programas epidemiológicos y que se haga un seguimiento como el que se puede hacer con el tabaquismo. ¿Por qué? Pues porque los fraudes bancarios no han terminado.  Empezaron a producirse antes de la crisis y han terminad por afectar a millones de españoles. Es importante esta cuestión: hay que decir millones. Las preferentes las compraron cerca de tres millones de personas. No todas sufrieron fraude, pero una proporción indeterminada sí. Solo lo del Banco Popular el año pasado hizo que 200.000 personas perdieran sus ahorros. Suma a esto las hipotecas abusivas, que han terminado muchas de ellas en ejecuciones con desahucio, y también las cláusulas suelo. Además de todo lo que está saliendo a través de la Comunidad Europea, que ha advertido que siguen ocurriendo fraudes bancarios en las firmas de hipotecas.

Y, ¿por qué usamos la palabra fraude? Si buscas la palabra en la RAE pone que es una conducta contraria a la verdad que perjudica a la persona contra la que se comente. Esto es lo que ha sido: una conducta dirigida a engañar sabiendo que podía causar daños.  

¿Es un problema que también trasciende hacía factores socioeconómicos y del Estado de bienestar? 

Cuando hablamos de bienestar nos referimos al bienestar económico y social de la persona y su familia. Hay jóvenes que, por ejemplo, se han visto atrapados en una hipoteca multidivisa y su vida ha cambiado drásticamente. Después de una década, esta gente debe más dinero que cuando contrató la hipoteca. Firmas en 2008 un crédito de 200.000 euros y en 2017 debes 240.000 euros. Esto son proyectos vitales atrapados. Por otro lado, la gente mayor que compró preferentes se dejó los ahorros de toda la vida. Pensaron que iban a tener una vejez cómoda y ahora se encuentran con la pensión de 700 euros. Para ellos se acabaron sus proyectos también. Todas estas personas han sido afectadas desde el punto de vista social y económico. ¿Cómo influye esto en su salud y en su bienestar? Pues de una forma drástica, principalmente por un concepto que se llama anomía, que básicamente consiste en la perdida de vínculos con la sociedad. Estas personas pierden la confianza en las instituciones, como el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores: la confianza en su banco, en la sucursal donde han ido toda la vida; la confianza en la sociedad, en los medios de comunicación… Y muchas veces, hasta en su propia familia. Porque estos problemas han llevado a un conflicto familiar importante.

De hecho, en las entrevistas cualitativas que realizamos para los estudios muchas personas no quisieron participar porque nos dijeron que no se fiaban de nosotros. Igual que nos dicen que no confían en instituciones tampoco confían en los investigadores. Nos han llegado a comentar que no participaban porque creían que esto no servía para nada. Lo que en realidad puede ser un signo más de anomía. Esto es algo grave en una sociedad y que puede entender todo el mundo. Incluso los bancos se dan cuenta de que tienen que lavar la cara, porque si no se vienen abajo. Pero están todavía con las mismas conductas deshonestas.

¿Es exclusión social? 

Bueno, yo lo diferenciaría. Es verdad que algunos de los afectados, debido al fraude, han quedado excluidos porque solo viven para tapar las consecuencias de la estafa. Muchas veces no pierden el trabajo, pero trabajan solo para pagarla. ¿Exclusión hasta que punto? No es gente que se caracteriza por vivir al margen de la sociedad, sino por haber perdido la confianza en todas las instituciones sociales. Por eso ha habido tantos suicidios, porque la anomía es el paso previo a situaciones como esa. En nuestras entrevistas para el estudio hay un comentario que está presente en muchas ocasiones: “Ustedes me están entrevistando a mí, pero no van a poder entrevistas a los que han muerto”. ¿Quiénes? Pues los que se han suicidado o los que estaban enfermos y esto les ha dado el golpe final. Es muy grave.

¿Cómo afecta este fenómeno a la desigualdad?

Es complicado, porque si bien globalmente no hemos apreciado desigualdades latentes, en subgrupos si se pueden ver distintas tendencias por tipo de producto. Los fraudes que se dirigen a la inversión y el ahorro han afectado a la gente mayor, un grupo vulnerable a este tipo de situaciones. Por el otro lado están los jóvenes, a los que se hizo mucho daño a través de las hipotecas. En cuanto a género no hemos visto grandes diferencias, y por nivel de estudios hay un efecto inverso: la gente que no tiene la primaria suele tener menos riesgo, pero básicamente porque tiene menos dinero. Quien sí tiene mayor riesgo de fraude bancario son los inmigrantes, algo que hemos observado en la encuesta de salud de Madrid.

Esto es desigualdad de partida o acceso. Pero, ¿y la que puede provocar?

Hay un pequeño grupo, la gente con mayores recursos, que nos ha dicho en la encuesta: “Sí, perdí los ahorros, pero es algo que no ha tenido un impacto fuerte en mi economía familiar”. Es decir, el fraude no les ha llegado a afectar económicamente bien porque tenían varias inversiones, bien porque tenían otros recursos. Esas personas tienen incluso mejor salud física y mental que los que no tuvieron fraude. Es una cosa llamativa. No hemos podido saber exactamente porqué. Son detalles que lo que llevan a pensar que existe un efecto inverso, por lo que hay que seguir estudiando a estas personas.

¿Realmente se ha tomado alguna decisión política de calado en este sentido?

No, realmente no. Con este problema, lo primero es conocer, como hemos hecho nosotros, que los fraudes bancarios tienen un impacto en la salud de la población. Después, los trabajadores de la salud deben investigar por qué es así. Pero políticamente hay que prevenir los fraudes bancarios. Esto pasa por exigir que instituciones como el Banco de España o la CNMV persigan estos comportamientos. Y no lo han hecho. Ellos tienen la lista de todas las transacciones financieras, y pueden acceder a la lista de afectados. Podrían intentar saber cómo están ahora, cuál es su estado y ayudarles a establecer reclamaciones, a conseguir compensaciones y a revisar su estado de salud. Pero no han hecho nada. Es un pecado por omisión. No han cumplido su misión, que es la supervisión.

De verdad, no es tan difícil. Pero solo se han puesto trabas. Y cuando se ha hecho algo ha sido porque la UE lo ha exigido. Yo esto lo comento como ciudadana, no sé de cuestiones legales. Pero no puede ser que tengamos un Banco de España que ante esta catástrofe no haya hecho nada. Aquí hubo fraude antes de la crisis con la venta de productos tóxicos, durante la crisis con la movilización del ahorro a través de la venta de preferentes y otros productos, y después de la crisis cuando han mantenido leyes injustas, como la Ley Hipotecaria y la omisión de cuestiones como la dación en pago. Perder la casa y quedarse con la deuda es un escándalo de un tamaño tan grande… Yo como ciudadana pienso: ¿qué es lo que pasa? Nos están tomando el pelo, todo el tiempo. Y eso no se ha acabado. 

¿Qué hay de la estratificación del problema y de los efectos en el largo plazo? ¿Puede llegara a ser irreversible?

Los efectos en el largo plazo no los conocemos. Hasta ahora, hemos hecho una fotografía sobre la situación actual. Sabemos que estas personas están mal, pero no si dentro de cinco años estarán peor o si hace cinco años estaban en malas condiciones. Lo que sabemos es que, como media, hace un lustro que sufrieron el fraude y ahora están en una mala situación. Si pensamos en cómo evolucionará… Bueno, si hacemos un paralelismo con otros tipos de estrés crónico, es posible que sea cada vez peor. Sabemos, por ejemplo, que la pobreza, el desempleo o la violencia provocan estrés crónico, además de ser una limitación de recursos materiales. Todo esto está demostrado que produce efectos biológicos y que lleva a trastornos graves que se manifiestan como enfermedades. Esa sería la analogía por la que podemos pensar que los fraudes actúan igual. 

¿Cómo ha sido el recibimiento de vuestra investigación y propuestas por los partidos políticos? 

No quiero ser negativa… En la fundación somos pocos y tenemos recursos limitados. Pero en la primavera de 2017 hicimos una rueda de prensa en el Circulo de Bellas Artes de Madrid que fue masiva y a la que acudieron muchos afectados. Sin embargo, invitamos a todos los partidos políticos, enviamos correos a los representantes del Congreso… Y no vino absolutamente nadie, de ningún partido. Hemos salido de vez en cuando en prensa, y solo nos llamaron preguntando qué estábamos haciendo Josep Maria Vendrell y Marta Sibina, diputados de Podemos que me invitaron a una entrevista que tuvo lugar en el Congreso. No te puedo decir otra cosa. Realmente, cuando salió Bankia a la bolsa y se empezaron a descubrir fraudes en 2013, hubo mucha cobertura sobre temas como las preferentes, pero ahora parece un tema amortizado. Hemos hecho público el problema, lo hemos llevado a distintos foros… Pero la contestación es muy pequeña y no tenemos contacto con ningún grupo político. 

¿Y con las entidades bancarias y financieras?

Bueno, hemos presentado algún proyecto de investigación a fundaciones, como la de Bankia… Y tampoco. De hecho, presentamos la iniciativa de Finsalud a los Premios de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), ya que creíamos que cumplíamos todas las características y poseía una función pública. Finalmente, el de nuestra categoría lo ganó Amancio Ortega… En cualquier caso, es posible que podríamos haber hecho más cosas y enfocarnos más hacía fuera. Pero nuestro objetivo hasta ahora ha sido producir investigación científica sólida, un cuerpo de bibliografía para que otros puedan seguir.

Hay temas que trascurren paralelamente al del fraude. Algunos no llegan a esta categoría, pero pertenecen a la esfera de un sistema bancario abusivo, como los desahucios… 

En la mesa que presentamos en Lisboa había cinco comunicaciones nuestras y una sexta, presentada por Hugo Vázquez, que venía desde Barcelona, que estaba centrada en la desigualdad residencial y su efecto en la salud. Muchas personas también han sufrido por alquileres abusivos, por hipotecas que no han podido pagar y que el banco no ha querido resolver. Es absurdo pensar que la gente no quiere pagar las hipotecas. Ellos quieren conservar su vivienda, que es lo más importante. Pero en la mayoría de las ocasiones los bancos no han querido dar las condiciones para que eso ocurra, generando una inseguridad terrible.

¿Qué ha ocurrido en otras partes de Europa o del mundo con este tema? ¿Habéis podido hacer un estudio comparado? 

Solo hemos encontrado un estudio previo sobre los efectos del fraude bancario en la salud, que se hizo en Estados Unidos en 1990. Fue un fraude piramidal, parecido al de las preferentes. Son los resultados de una investigación que encargó Oregón a la Universidad del Estado. Ese artículo demuestra las mismas cosas que nosotros encontramos en nuestro primer estudio. Se hizo también sobre voluntarios que habían sufrido el fraude y que terminaron mostrando peor salud física y mental.

En el caso de Europa, el problema es que no hay ni el más mínimo punto de comparación. De hecho, intentamos hacer un estudio europeo. Incluso hicimos una propuesta de investigación para que se financiara desde Canadá, conseguimos colaboradores europeos… Pero al final no pudimos llevarlo a cabo porque las condiciones de los otros países no eran como las nuestras. En todos los países –Portugal, Bélgica, Inglaterra o Italia– los gobiernos, en mayor o menor medida, han recompensado a las personas que perdieron los ahorros y han sancionado a los bancos. El último caso fue Portugal. Tenían un litigio con una suerte de fraude parecido a las preferentes, y el actual Gobierno compensó a 30.000 víctimas. Atención a la cifra: los números están muy lejos de parecerse a los de aquí. Es decir, los gobiernos europeos actuaron y admitieron su responsabilidad, su fallo de supervisión. Aquí eso no ha ocurrido. Por esto no pudimos encontrar socios para hacer el estudio. Cada vez que hablamos con una persona interesada, finalmente nos dijo: “Eso a nosotros no nos pasa”. La experiencia de España es única, un fraude masivo que han cometido los bancos contra la población por inacción de las instituciones y con una falta de imputabilidad total. Aquí nadie ha perdido perdón. Yo digo que ha habido cero rendición de cuentas. Quizá exagero.

Entrevista publicada en la Revista Contexto

Así puede afectar un fraude bancario a tu salud

Así puede afectar un fraude bancario a tu salud

El 39 por ciento de las personas que han sufrido un fraude bancario grave percibe tener mala salud, frente al 28 por ciento que declaran el mismo sentimiento sin haberlo sufrido, según se ha puesto de manifiesto en la XXXVI Reunión Científica de la Sociedad Española de Epidemiología, que se celebra en Lisboa (Portugal).

La principal conclusión de la mesa, en la que se han presentado los datos de los estudios ‘Análisis de la Encuesta de Salud de Madrid 2017’, ‘Estudio cualitativo de personas afectadas por preferentes e hipotecas abusivas’ y ‘Estudio sobre los efectos de la inseguridad residencial en la salud’, es que cuando se ha sufrido un fraude bancario se percibe tener más dolor y peor salud.

En este sentido, se han proporcionado más datos, como que el porcentaje de personas con patologías que causan dolor es del 47 por ciento, mayor cuando el impacto del fraude ha sido grave que cuando no lo ha sido, cuyo porcentaje se sitúa en el 30 por ciento.

Además, el porcentaje de personas con dos o más problemas crónicos es mayor en las personas con un impacto de fraude grave. También se ha revelado que las mujeres parecen acusar el impacto económico del fraude bancario en la calidad de vida a menor intensidad, que puede calificarse de moderado, que los hombres, que es muy grave.

“La exposición a los fraudes bancarios en España, como las hipotecas abusivas, los desahucios, las cláusulas suelo o las preferentes, ha sido masiva y tienen efectos en la salud”, han apuntado los miembros de la mesa, compuesta por el asesor técnico del Instituto de Salud Pública del Ayuntamiento de Madrid, José Manuel Díaz Olalla y la profesora honoraria de la Escuela Nacional de Sanidad, María Victoria Zunzunegui.

La jornada también ha permitido establecer que existe una relación entre el fraude bancario y los problemas de salud mental, ya que, según se ha manifestado, la inseguridad residencial es un determinante social que tiene evidentes efectos negativos en la salud.

En esta línea, el 28,5 por ciento de las personas que han sufrido un fraude bancario sufre problemas de salud mental, frente al 23,7 por ciento de los que no han experimentado un suceso de estas características. La proporción de personas con problemas de salud mental es mayor cuanto más grave ha sido el impacto del fraude en su economía.

Por otra parte, la pérdida de confianza en las personas, la falta de empatía con otros y la culpabilización aparecen en personas que han sufrido fraude bancario. Por último, el fraude da lugar a altos grados de riesgo de depresión y de suicidio.

“Es necesario seguir investigando y mantener la vigilancia epidemiológica para saber más sobre los efectos de estas situaciones en la salud”, han concluido los participantes en la mesa, que también han propuesto que se reconozca el problema del fraude en el SNS para que pueda prestarse una mejor ayuda psicológica. También se ha demandado una regulación más estricta, con sanciones más elevadas y una mayor supervisión de la actividad bancaria.

Publicado en Infosalud (Europa Press)

Los afectados por fraudes financieros tienen más problemas de salud y una peor calidad de vida

Los afectados por fraudes financieros tienen más problemas de salud y una peor calidad de vida

Un estudio internacional con participación española ha constatado que los fraudes financieros, como los que sufrieron los afectados por las preferentes o las hipotecas multidivisas, tienen más problemas de salud físicos y mentales, una peor calidad de vida y duermen menos que la población general.

Así se desprende de los resultados de un trabajo centrado en el caso de España durante la crisis económica en el que han participado expertos de la Universidad de Montréal (Canadá), la Universidad de California (Estados Unidos) y las universidades Autónoma y Carlos III de Madrid.

En concreto, según ha publicado la revista ‘Gaceta Sanitaria’, en el estudio se comparó el estado de salud de 188 personas afectadas por las preferentes y las hipotecas multidivisas, reclutadas entre 2015 y 2016, con los datos de la Encuesta Nacional de Salud, y en todos los indicadores de salud las víctimas de fraudes bancarios resultaban más perjudicadas.

“Estos resultados sugieren que las personas afectadas por fraude financiero, además de compensación económica, deberían recibir atención psicológica. También abren la puerta a posibles reclamaciones por daños morales y por daños a su salud“, según María Victoria Zunzunegui, del Institut de Recherche en Santé Publique de la Universidad de Montreal y una de las autoras de la investigación.

Con una media de 60.000 euros, uno de cada cuatro participantes en este estudio perdió más del 80 por ciento de sus ahorros. No obstante, durante el período de estudio 60 de las 118 víctimas de las preferentes habían recibido compensación económica tras una media de 2,4 años, mientras que otros 47 permanecían en trámite, con una media de 4,4 años, y los otros 11 no habían iniciado ningún trámite legal.

Los resultados muestran como los preferentistas sin compensación económica son el grupo de afectados por fraudes financieros con peor salud autorreferenciada, ya que casi todos declaran un mal estado de salud, frente a una mayoría de los que sí obtuvieron compensación y de las víctimas de las hipotecas multidivisas.

Asimismo, el dolor forma parte de la mayoría de afectados por las preferentes y de cuatro de cada cinco perjudicados por las hipotecas multidivisas.

Las piernas y las manos son las partes del cuerpo más perjudicadas entre los preferentistas, probablemente por la alta prevalencia de artritis en la población más mayor. Por el contrario, los dolores de cabeza son significativamente superiores entre los afectados por las multidivisas.

Alrededor de la mitad de las víctimas de las preferentes ha sido diagnosticada de una nueva afectación crónica desde el conocimiento del fraude.

Uno de cada cuatro desarrolló una enfermedad psiquiátrica

Por otro lado, una de cada cuatro víctimas de fraude financiero ha sido diagnosticada de enfermedad psiquiátrica desde el momento en que tuvo conocimiento de la estafa. Más de la mitad ha sufrido crisis de ansiedad, la mitad de ellas antes y después del fraude pero la otra mitad las ha experimentado por primera vez tras ser conscientes de sus pérdidas económicas. Todos los grupos presentan altos niveles de ansiedad y de necesidad de atención psiquiátrica.

En cuanto a la calidad del sueño, éste es mejor entre los afectados que han recibido compensación económica y más de la mitad manifiesta tener una buena o muy buena calidad de sueño, mientras que el porcentaje tan solo ronda el 30 por ciento entre los preferentistas sin compensación y las víctimas de las hipotecas multidivisas.

A su vez, el 64 por ciento de los preferentistas con compensación económica afirma contar con una pobre calidad de vida, cifra que aumenta hasta el 84,2 por ciento de los preferentistas sin compensación y hasta el 84,9 por ciento de los afectados por las hipotecas multidivisas.

Casi la mitad tiene mala salud

Respecto a la población general, solo el 32% de la población entre 29 y 92 años manifestó una mala salud autopercibida en la Encuesta Nacional de Salud de 2011-2012. Y entre los encuestados en este estudio, el porcentaje aumenta al 47 por ciento entre los afectados por las preferentes que habían obtenido compensación económica, al 63 por ciento de los que no la habían percibido y al 66 por ciento de las víctimas de las hipotecas multidivisas.

Y mientras que las enfermedades mentales afectan al 21,8 por ciento de la población general, su prevalencia es significativamente mayor entre los afectados por fraude bancario, ya que afecta al 73 por ciento de los preferentistas con compensación, 77 por ciento de preferentistas sin compensación y 84 por ciento de clientes de multidivisas.

Otro indicador es el diagnóstico psiquiátrico de depresión o ansiedad, que manifestó el 12 por ciento de la población española. Entre los afectados por fraude financiero la cifra aumenta hasta el 25 por ciento en preferentistas con compensación, el 31 por ciento en preferentistas sin compensación y el 29 por ciento en afectados por hipotecas multidivisas.

Por último, mientras la proporción de los españoles que duermen menos de siete horas diarias es del 25 por ciento, el porcentaje es notoriamente mayor entre los estafados por estos dos productos bancarios (55% de los preferentistas con compensación, 78% de los preferentistas sin compensación y 65% de los afectados por las hipotecas multidivisas).

 

Publicado en Infosalus.com (Europa Press)

Las víctimas de fraudes bancarios presentan peor salud que la población general

Las víctimas de fraudes bancarios presentan peor salud que la población general

Publicado en Gaceta Sanitaria

Más problemas de salud físicos y mentales, menos horas de sueño y una peor calidad de vida. Las personas afectadas por dos de los fraudes financieros más extendidos en España durante la crisis económica mundial de la primera década del siglo XXI manifiestan peores condiciones de salud que la población general. Investigadores de la Universidad de Montréal, la Universidad de California y las universidades Autónoma y Carlos III de Madrid acaban de publicar en la revista GACETA SANITARIA un estudio que compara el estado de salud de 188 personas afectadas por las preferentes y las hipotecas multidivisas, reclutadas entre 2015 y 2016, con los datos de la Encuesta Nacional de Salud. En todos los indicadores de salud, las víctimas de fraudes bancarios resultan más perjudicadas.

Cerca de tres millones de pequeños inversores españoles compraron preferentes entre 1998 y 2012. Los fraudes bancarios pueden haber afectado al 8% de la población mayor de 20 años.

Con una media de 60.000 euros, uno de cada cuatro participantes en este estudio perdió más del 80% de sus ahorros. Durante el período de estudio, 60 de las 118 víctimas de las preferentes habían recibido compensación económica tras una media de 2,4 años, mientras que otros 47 permanecían en trámite, con una media de 4,4 años, y los otros 11 no habían iniciado ningún trámite legal.

Los preferentistas sin compensación económica son el grupo de afectados por fraudes financieros con peor salud autorreferenciada. La casi totalidad declaran un mal estado de salud, frente a una mayoría de los que sí obtuvieron compensación y de las víctimas de las hipotecas multidivisas. El dolor forma parte de la mayoría de afectados por las preferentes y de cuatro de cada cinco perjudicados por las hipotecas multidivisas. Las piernas y las manos son las partes del cuerpo más perjudicadas entre los preferentistas, probablemente por la alta prevalencia de artritis en la población más mayor. Por el contrario, los dolores de cabeza son significativamente superiores entre los afectados por las multidivisas. Alrededor de la mitad de las víctimas de las preferentes ha sido diagnosticada de una nueva afectación crónica desde el conocimiento del fraude.

Por otro lado, una de cada cuatro víctimas de fraude financiero ha sido diagnosticada de enfermedad psiquiátrica desde el momento en que tuvo conocimiento de la estafa. Más de la mitad ha sufrido crisis de ansiedad, la mitad de ellas antes y después del fraude pero la otra mitad las ha experimentado por primera vez tras ser conscientes de sus pérdidas económicas. Todos los grupos presentan altos niveles de ansiedad y de necesidad de atención psiquiátrica.

La calidad del sueño es mejor entre los afectados que han recibido compensación económica. Más de la mitad manifiesta tener una buena o muy buena calidad de sueño, mientras que el porcentaje tan sólo ronda el 30% entre los preferentistas sin compensación y las víctimas de las hipotecas multidivisas. A su vez, el 64% de los preferentistas con compensación económica afirma contar con una pobre calidad de vida, cifra que aumenta hasta el 84,2% de los preferentistas sin compensación y hasta el 84,9% de los afectados por las hipotecas multidivisas.

Respecto a la población general, sólo el 32% de la población entre 29 y 92 años manifestó una mala salud autopercibida en la Encuesta Nacional de Salud de 2011-2012. Entre los encuestados en este estudio, el porcentaje aumenta al 47% entre los afectados por las preferentes que habían obtenido compensación económica, al 63% de los que no la habían percibido y al 66% de las víctimas de las hipotecas multidivisas. Por otro lado, mientras que las enfermedades mentales afectan al 21,8% de la población general, su prevalencia es significativamente mayor entre los afectados por fraude bancario: 73% de los preferentistas con compensación, 77% de preferentistas sin compensación y 84% de clientes de multidivisas.

Otro indicador es el diagnóstico psiquiátrico de depresión o ansiedad, que manifestó el 12% de la población española. Entre los afectados por fraude financiero la cifra aumenta hasta el 25% (preferentistas con compensación), el 31% (preferentistas sin compensación) y el 29% (afectados por hipotecas multidivisas. Por último, mientras la proporción de los españoles que duermen menos de 7 horas diarias es del 25%, el porcentaje es notoriamente mayor entre los estafados por estos dos productos bancarios: 55% de los preferentistas con compensación, 78% de los preferentistas sin compensación y 65% de los afectados por las hipotecas multidivisas.

“Estos resultados sugieren que las personas afectadas por fraude financiero, además de compensación económica, deberían recibir atención psicológica. También abren la puerta a posibles reclamaciones por daños morales y por daños a su salud”, concluye María Victoria Zunzunegui, una de las autoras de la investigación y miembro del Institut de Recherche en Santé Publique de la Universidad de Montréal.

La evidencia científica de esos perjuicios llega en Elsevier

La evidencia científica de esos perjuicios llega en Elsevier

La banca roba salud y amor además de dinero: si es su caso, prepárese a reclamar todos los daños

Los casi dos millones de inversores que sufren fraudes financieros podrían reclamar daños a su salud física y sentimental, incluso si recuperan su dinero. La evidencia científica de los graves perjuicios añadidos empieza a estar disponible en revistas de Elsevier para reclamaciones y pleitos adicionales, cuando las vías judiciales y extrajudiciales abiertas aún distan de que una parte mayoritaria de los defraudados hayan recuperado su dinero. El cambio en las estadísticas públicas les ayudaría.

La evidencia científica de que los fraudes financieros afectan a la salud además de al dinero ya empieza a estar disponible, y sus promotores realizan gestiones para que aumente gracias a una mayor sensibilidad hacia ello de los productores de estadisticas públicas y oficiales con las que probar tan inventes daños extra económicos, por lo que quizá en los próximos años veríamos un aluvión de investigaciones académicas sobre las pérdidas tanto económicas y sanitarias como afectivas y sentimentales como consecuencia de los escándalos financieros que en la última década han afectado a dos millones de españoles. El primer estudio académico demostrativo ya ha sido publicado por una revista con reconocimiento científico, Gaceta Sanitaria, del grupo Elsevier.

Esa evidencia se ha logrado por los esfuerzos de Asufin, Finsalud y Adabankia, entidades desde las que Roberto Serrano, presidente de Adabankia y patrono de Finsalud, se ha destacado en lograr tal objetivo junto a Patricia Suárez, presidenta de Asufin y patrona de Finsalud. Llega cuando unas or­ga­ni­za­ciones de con­su­mi­dores ase­guran que el sis­tema de mediación ex­tra­ju­di­cial pre­visto por el Gobierno ha fracasado porque es inútil, caso de ASGECO y de ADICAE. Otras, como Facua-Consumidores en Acción denuncian a 13 bancos por “irregularidades” relacionadas con el real decreto ley que regula el mecanismo extrajudicial sobre las cláusulas suelo de los préstamos hipotecarios aprobado el pasado enero, en casi todos los casos por “poner trabas” a los usuarios para recibir sus reclamaciones. Las entidades denunciadas son Bankia, CaixaBank, Abanca, Banca March, Banco Pastor, Banco Popular, Banco Sabadell, Laboral Kutxa, Credifimo, Banca Pueyo, Banco Mare Nostrum (BMN), Banco Caminos y España Duero.

FACUA señaló que los bancos “no solo han gozado de los hasta cuatro meses de tregua para la interposición de demandas judiciales que les ha regalado el real decreto ley pactado por PP, PSOE y Ciudadanos, sino que muchos de ellos están intentando ampliarlos rechazando la tramitación de reclamaciones enviadas directamente por los usuarios o a través de asociaciones de consumidores y despachos de abogados”.En casi todos los casos denunciados, indicó la organización, “los bancos se niegan a aceptar la tramitación de reclamaciones que no hayan sido redactadas a través de los formularios que ofrecen en sus oficinas”. En su denuncia, Facua advierte de que el real decreto “no limita los medios que puede utilizar el consumidor para presentar las reclamaciones”. Al hacerlo, agrega, los bancos están vulnerando el texto refundido de la ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, que establece que debe facilitarse la interposición de reclamaciones por escrito a través de dos procedimientos: el primero es una dirección postal y el segundo, a elegir por la entidad, un correo electrónico o un número de fax.

En un acto de Finsalud para presentar dicha evidencia habló también sobre los fraudes bancarios en los medios de comunicación Andreu Missé, director de Alternativas económicas, quien se mostro descontento de la labor de la prensa por considerarla incompleta, desigual, debido a la crisis de los medios, la gran mayoría ajenos a los fraudes bancarios y a que si bien se dejaron de emitir preferentes en 2010 aun sevendían en 2011 y 2012, y ya hay decenas de miles de sentencias condenatorias y se han multiplicado el tipo de malas prácticas.

El estudio publicado por la Fundación Finsalud concluye que los fraudes financieros deberían ser considerados un factor de riesgo para la salud. Los afectados por las participaciones preferentes de la banca o las hipotecas multidivisa tienen una peor salud física y mental, según sugiere un estudio llevado a cabo por investigadores de reconocido prestigio y publicado por la Fundación Finsalud, que concluye que los fraudes financieros deberían ser considerados un factor de riesgo para la salud. Ha sido publicado por Gaceta Sanitaria, financiado por la Fundación Finsalud y llevado a cabo por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Carlos III, Universidad Complutense de Madrid y Universidad de Montreal.

Los resultados sugieren que las personas que han sufrido fraudes bancarios por compra de preferentes o contratación de hipotecas multidivisas tienen peor salud física y mental. Esto se traduce en “más trastornos de sueño y peor calidad de vida que la población española de edad comparable”. Así, el 63% de las personas que compraron preferentes y el 66% de los que tienen hipotecas multidivisas informan tener mala salud comparado con un 32% de la población española.

Finsalud

Diferencias similares se pueden ver en factores como el malestar psicológico, la falta de sueño –dormir menos de 7 horas- o incluso las enfermedades psiquiátricas diagnosticadas. Además, entre las personas que compraron preferentes, aquellos que han recibido compensación económica tienen mejor salud física y mental y mejor calidad de vida que los que todavía no han recibido esta compensación pero continúan con peor salud que la población española de la misma edad.

Los autores del estudio concluyen que los fraudes financieros deberían ser considerados un factor de riesgo para la salud de la población y sus efectos deberían investigarse en estudios longitudinales, así como que las personas afectadas por estos fraudes deberían recibir servicios médicos y psicológicos además de apoyo legal.
“Antes, durante y después de la crisis económica del 2008, el sector financiero ha abusado de la confianza de pequeños inversores mediante prácticas fraudulentas”, según denuncia la asociación de consumidores Asufin, que ha participado activamente en este proyecto junto a Adabankia.

En esa línea de trabajo de estas entidades, realizaron en el Comité Económico y Social Europeo (CESE) una jornada dedicada a la denuncia de fraudes financieros en España y Europa, tras recordar que las evidencias cientificas están avaladas por el  estudio piloto publicado  en la Gaceta Sanitaria, que fue presentado en Bruselas ante la Comunidad Europea.María Victoria Zunzunegui, investigadora que ha dirigido este estudio, que analizó el estado de salud de 188 personas en España afectadas por diversas estafas financieras, dijo: “La salud física es claramente peor, el diagnóstico psiquiátrico es mayor y los problemas de sueño son muy grandes”.

Según la presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN) y patrona de FINSALUD, Patricia Suárez, con esta visita, FINSALUD ha conseguido que el CESE valore la posibilidad de que la Comisión Europa estudie el gasto sanitario que ha supuesto la crisis financiera. Se trata pues, de un estudio necesario que puede demostrar que es posible medir el daño y hacer algo al respecto para mejorar la calidad de vida de los afectados, además de cambiar definitivamente la cultura bancaria.

Representantes de diversos países europeos se identificaron plenamente con la exposición y relataron sus propias experiencias como víctimas de fraudes financieros. Así las cosas, asociaciones de consumidores de países como Francia, Irlanda o Portugal fueron muy contundentes en su condena a estos productos pero sentenciaron la lentitud de la justicia. Es imprescindible, por tanto, que las autoridades en Salud Pública de la UE y Autoridades Financieras articulen medidas de atención directa médicas y psicológicas a los afectados y correctivas para evitar daños futuros para situaciones similares

Además, el CESE propondrá que se incluyan preguntas para estudiar el impacto en la salud de los afectados por fraudes financieros en la oficina estadística comunitaria, Eurostat. Las encuestas de salud europeas incluyen muestras de decenas de miles de personas en cada país participante de la Unión Europea, siendo estas muestras representativas de la población de cada país. Estas muestras poblacionales nos permitirían  estimar la prevalencia del fraude bancario (porcentaje de personas afectadas por fraudes bancarios) y sus factores asociados, tales como los indicadores de salud y la utilización de servicios de salud (visitas médicas, urgencias, hospitalizaciones, uso de medicamentos, etc).

Conferencias como la celebrada ayer en Bruselas propician según sus promotores que en un futuro podamos obtener datos del impacto del fraude en la salud de los europeos. El problema no es solo de España, sino del sistema financiero en su conjunto.

Patricia Suárez y Ma Victoria Zunzunegui anticiparon el estudio de FINSALUD en Europa